El Deber
Devotio"El deber ante todo" fue su divisa. Grau entendió el deber como un compromiso sagrado con su patria, su tripulación y su conciencia.
"El Caballero de los Mares"
1834 — 1879 · Gran Almirante del Perú
"El deber ante todo"
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Del puerto de Piura a la inmortalidad en el Pacífico
Miguel María Grau Seminario nació el 27 de junio de 1834 en Piura, Perú, hijo de Juan Manuel Grau y Berrío y de Luisa Seminario y del Castillo. Desde muy niño sintió el llamado del mar: a los 9 años se embarcó como guardiamarina en la fragata Mercedes.
Recorrió el mundo en la marina mercante y regresó a servir a su patria con devoción. En 1868 recibió el mando del monitor Huáscar, el buque que lo haría inmortal y que hoy descansa como museo para honrar su memoria.
En la Guerra del Pacífico (1879) demostró que el valor y la humanidad pueden coexistir en el fragor de la batalla. Su conducta caballerosa frente al enemigo le valió el título eterno de "El Caballero de los Mares", reconocido incluso por sus adversarios.
Cayó el 8 de octubre de 1879 en el Combate de Angamos, al pie del puente de mando del Huáscar, cumpliendo con su deber hasta el último instante. El Perú lo elevó, con honores supremos, al grado de Gran Almirante.
El 27 de junio nace Miguel María Grau Seminario, en la ciudad que hoy lo venera como su hijo más ilustre.
Con apenas 9 años, se embarca en la fragata Mercedes como guardiamarina. Comienza una vida dedicada al mar.
Viaja por el mundo en buques mercantes, perfeccionando su oficio y forjando su carácter de marino completo.
Recibe el mando del monitor Huáscar. Once años de impecable servicio que lo convertirían en leyenda.
Hunde la corbeta Esmeralda, pero salva a sus náufragos y devuelve la espada del capitán Prat a su viuda, con una carta que conmueve al mundo.
Cae heroicamente al mando del Huáscar, enfrentando a toda la escuadra enemiga. Su nombre se vuelve inmortal.
Construido en Gran Bretaña en 1865, el monitor Huáscar fue durante once años el buque insignia del Perú y la pesadilla de las escuadras adversarias. Bajo el mando de Grau, se convirtió en un símbolo de estrategia, valor y justicia.
Hoy, el Huáscar es uno de los pocos buques de guerra del siglo XIX que se conservan como museo flotante, un monumento viviente a la memoria de su comandante.
Óleos, reliquias y monumentos que mantienen viva la memoria del Gran Almirante.
Lo que hizo de Grau un héroe no fue solo su valor en combate, sino su grandeza humana.
"El deber ante todo" fue su divisa. Grau entendió el deber como un compromiso sagrado con su patria, su tripulación y su conciencia.
Socorrer a los náufragos enemigos en plena guerra conmovió al mundo. Su carta a la viuda de Prat es un documento de profunda nobleza.
Considerado por sus propios adversarios como un caballero sin tacha. El honor guio cada una de sus decisiones, dentro y fuera del combate.
Enfrentar a toda una escuadra superior con un solo buque no fue imprudencia: fue entrega absoluta a la causa que defendía.
Cuatro hitos mantienen viva la memoria del Gran Almirante en el corazón del Perú.
Elevado post mortem al grado supremo de la Marina de Guerra, el más alto honor que un marino puede recibir en el Perú.
Su casa natal en Piura es hoy un museo que conserva objetos personales, cartas y la memoria viva del héroe.
Sus restos descansan en la Cripta de los Héroes del Cementerio Presbítero Maestro, en Lima, custodiados por su pueblo.
Cada 8 de octubre, el Perú entero conmemora el Combate de Angamos y rinde honores al Caballero de los Mares.
"Sé que el mar guarda a los grandes. Pero el recuerdo de Grau no naufraga: navega eterno en el corazón del Perú."
— Recordándote · En memoria del Gran AlmiranteÚnete a este homenaje dejando una palabra de gratitud, respeto o inspiración para el héroe supremo de la Marina de Guerra del Perú.